14.10.09

La "admiración"




Necesitados de vivir
la "admiración"


Hace poco pasó el 12 de Octubre, día de la raza, y nadie se admiró.
¿Qué tiempos e imaginación se requieren para recobrar esta bella cualidad?
Por ejemplo, ¿nos imaginamos los rostros de nuestros antepasados ante la llegada y visión de los hombres barbados y la conjunción de hombre y bestia?

Hoy estamos necesitados de vivir la "admiración"
La "admiración" es mayor de edad y llega sin hacer ruido. Sus enormes ojos lo observan todo: el ave que vuela, la luz del mega-faro en la penumbra, el semblante triste del hermano...
Cuando la admiración se hace sentir, hay aplausos de todas las manos; sucias o limpias, fuertes o rugosas por los años. Pero, vale la pena porque trae alegría y llena de sorpresa a las almas.
¿Dije que "admiración" tenía mayoría de edad? Tal vez, ¿18 años? Tengo que rectificar, más de 180 años y, a muchos, ya se les olvidó.

Sería bueno recobrar esta cualidad y compartir la admiración por la vida de San Gerardo para que se convierta en una cascada de vocaciones. ¿No cree usted?

Pregunte y se le contará.



30.9.09

Dime si aceptas a los demás y te diré quién eres.


A C E P T A C I O N


Es muy común que dos personas se encuentren, se conozcan hasta enamorarse y, luego, se conviertan en esposos. No es difícil imaginar lo que pasó en ese breve, o a veces largo, muy largo, lapso de tiempo; se aceptaron mutuamente.


Nos damos cuenta que la aceptación es muy importante y que es un personaje que anda por las calles, caminos, carreteras, mares, espacios siderales y cibernéticos, así, nada más, esperando encontrar una puerta abierta para entrar y posesionarse del individuo hasta convertirse en alguien capaz de decidir y trazar su propio destino o futuro.


La aceptación es vieja, más allá de los calendarios y arrugas en el rostro y superficie de cualquier planeta; pero también es sabia y muy amable. Puede tener aspecto frágil, pero paso muy firme. Tarda en llegar pero tiene claros propósitos.


Sus ojos grises por la edad se han acoplado, más bien, con aquellos que la experiencia de la vida les ha amainado el paso y acelerado el juicio.


Además, esta buena amiga tiene una voz muy clara que se cuela en tus oídos y en tu alma, como la música a los enamorados del arte o del prójimo, para decirte al corazón: "Sábete aceptado" y canta conmigo la canción de la vida: "Si quiero en la vida amar, debo aprender a aceptar..."


Dime si aceptas a los demás y te diré quién eres.

Pregunte y se le contará. cahertal@yahoo.com.mx

Hasta la próxima.

P. Carlos Hernández Talavera, CSsR