31.10.13

COMUNIDAD-FAMILIA




FAMILIA Y FE
UNIDOS POR EL AMOR


COMUNIDAD-FAMILIA
«La familia es una comunidad de vida
que tiene su propia consistencia autónoma»

“La familia es una "comunidad de personas". Y una comunidad es más que la suma de los individuos. Es el lugar donde se aprende a amar, el centro natural de la vida humana. Está formado por las caras de las personas que aman, que dialogan, que se sacrifican por los demás y defienden la vida, especialmente la de los más frágiles, los más débiles. Se puede decir, sin exagerar, que la familia es el motor del mundo y de la historia. Cada uno de nosotros construye su propia personalidad en la familia, creciendo con mamá y papá, hermanos y hermanas, respirando el calor de la casa. La familia es el lugar donde recibimos el nombre, es el lugar de los afectos, el espacio de la intimidad, donde se aprende el arte del diálogo y la comunicación interpersonal. En la familia, la persona toma conciencia de su propia dignidad, y sobre todo si la educación es cristiana, se aprende a reconocer la dignidad de cada persona humana, especialmente de los enfermos, débiles y marginados.

Todo esto es la comunidad-familia, que pide ser reconocida como tal, sobre todo hoy, que se hace vigente la protección de los derechos individuales. Y tenemos que defender el derecho de esta comunidad: la familia. Por esto, se hará bien en prestar especial atención a la Carta de los Derechos de la Familia, presentada hace treinta años, el 22 de octubre de 1983.”

PAPA FRANCISCO
Sala Clementina, viernes, 25 de octubre 2013


31.8.13

LA FE, PARA VALIENTES


LA FE, PARA VALIENTES


No abrazamos la fe por miedo, sino por AMOR
P. Juan José Ferrero de Paz


"En una asamblea, dialogaban sobre si es posible vivir sin fe. Había diversas opiniones entre los asistentes, aunque al final se llegaba a la conclusión que quien se ha encontrado en su vida con Dios, ya no puede vivir sin la fe, sin poner toda la confianza en Él.


Pero una mujer del grupo expresó la idea siguiente: “nosotros los cristianos tenemos suerte, pues tenemos dónde agarrarnos. Y los que no tienen fe, parece que son más valientes. ¿A dónde se agarran? Nosotros somos como más cobardes”. Volvía aparecer la teoría del guía turístico y que de una forma velada o no tanto se la he escuchado a muchas personas de fe.


“La fe no es para cobardes -encontró eco en otra mujer del grupo- la fe es para valientes, para personas que arriesgan mucho en la vida y que intentan vivir el mensaje de Jesús. Saber amar como Jesús ¿No es de valientes? Saber perdonar ¿No es de valientes?...”.

¡Qué razón tenía esta mujer! Muchas veces hemos concebido la fe o la creencia en Dios como un narcótico o droga que nos evade de la realidad y de nuestro compromiso cristiano; y nos cobijamos en la “fe” para disipar miedos o angustias, y por tanto podríamos decir que esa fe es muy interesada y no fecunda la vida."