30.11.12

JUVENTUD 2013




ABRAMOS A TODOS
LAS PUERTAS
DE NUESTRO CORAZÓN

“Queridos amigos, abran los ojos y miren en torno a ustedes. Hay muchos jóvenes que han perdido el sentido de su existencia. ¡Vayan! Cristo también los necesita. Déjense llevar por su amor, sean instrumentos de este amor inmenso, para que llegue a todos, especialmente a los que están «lejos». Algunos están lejos geográficamente, mientras que otros están lejos porque su cultura no deja espacio a Dios; algunos aún no han acogido personalmente el Evangelio, otros, en cambio, a pesar de haberlo recibido, viven como si Dios no existiese. Abramos a todos las puertas de nuestro corazón; intentemos entrar en diálogo con ellos, con sencillez y respeto mutuo. Este diálogo, si es vivido con verdadera amistad, dará fruto. Los «pueblos» a los que hemos sido enviados no son sólo los demás países del mundo, sino también los diferentes ámbitos de la vida: las familias, los barrios, los ambientes de estudio o trabajo, los grupos de amigos y los lugares de ocio. El anuncio gozoso del Evangelio está destinado a todos los ambientes de nuestra vida, sin exclusión.”

DEL MENSAJE DEL SANTO PADRE
BENEDICTO XVI
PARA LA XXVIII JORNADA MUNDIAL
DE LA JUVENTUD 2013


Firmes en la fe          

31.10.12

La familia alfonsiana



ORIGEN Y DESARROLLO
DE LA CONGREGACIÓN
DEL SANTÍSIMO REDENTOR

“Compadecido de los pobres, sobre todo de los campesinos, que entonces constituían una gran parte del pueblo, san Alfonso María de Liguori, el año 1732, en la ciudad de Scala (Reino de Nápoles), fundó la Congregación de Misioneros del Santísimo Salvador, llamada después (1749) del Santísimo Redentor, para que siguiendo al mismo Redentor predicaran el evangelio a los pobres: “Me envió a anunciar la Buena Nueva a los pobres” (Lc 4,18).

Él mismo y sus compañeros, entre los que brilló san Gerardo Maiella, se esforzaron por remediar las necesidades espirituales que entonces experimentaban las pobres gentes del campo, sobre todo con misiones, ejercicios espirituales y renovaciones, a ejemplo de san Pablo (Hch 15,36). … … …

Con gran firmeza creyó Alfonso que su Congregación, bajo el patrocinio de la Bienaventurada Virgen María, había de colaborar esforzadamente con la Iglesia en la obra de ganar el mundo para Cristo.”